domingo, 14 de agosto de 2022

fundamentos de criminologia

 Comportamiento

Moralmente Reprochable


 


Con la prudencia que exige el hecho de que nuestros juicios pueden no ser correctos, equivocados, toscos o incorrectos. Utilizando la discreción para fomentar el juicio y la crítica constructiva, cuando no estemos de acuerdos con comportamientos específicos.

 De manera cotidiana las personas emitimos juicios sobre el comportamiento y los actos de los demás. Con frecuencia, nos convertimos en jueces sumarios del comportamiento de los demás, y nos pronunciamos acerca de la honestidad o deshonestidad del comportamiento de los demás, como lo señala Adolfo Sánchez Vázquez(1969),"los enunciados acerca de la bondad o maldad de actos realizados, así como respecto a la preferibilidad de una acción posible con respecto a otras, o sobre el deber u obligatoriedad de comportarse de cierto modo, ajustando la conducta a determinada norma o regla de acción, se expresan en forma de juicios:"

 Juicio  moral es una facultad del alma que permite diferenciar entre el bien y el mal. Cuando se pone en palabras, el juicio es una opinión o un dictamen. La moral, por otra parte, está asociada las costumbres, valores, creencias y normas de una persona o de un grupo social. La moral funciona como una guía para actuar ya que distingue entre lo correcto y lo incorrecto.

Se conoce como juicio moral, por lo tanto, al acto mental que establece si una cierta conducta o situación tiene contenido ético o, por el contrario, carece de estos principios. El juicio moral se realiza a partir del sentido moral de cada persona y responde a una serie de normas y reglas que se adquieren a lo largo de la vida.

 A lo largo de nuestra vida siempre, a través de distintos ámbitos y entidades (familia, sociedad, colegio…), se nos ha ido diciendo qué es lo que está bien y que es lo que está mal. No obstante, ante todo ello hemos podido reaccionar de modo diferente: aceptándolo, rechazándolo o simplemente ignorándolo.

 De esta manera, es que como han ido surgiendo lo que se conoce como estadios del juicio moral que son la moralidad heterónoma, el individualismo, las expectativas interpersonales, el sistema social y la conciencia.

 Así, cuando nos encontramos ante un hecho concreto, en base a nuestro juicio moral, actuamos de una forma u otra al considerar lo que está bien o mal.

 Eso al final supone también que luego nuestra actitud sea un elemento de estudio por parte de nuestra conciencia que determinará que como hemos actuado trae consigo un arrepentimiento, culpa o remordimiento.

 La familia, la escuela, la Iglesia y los medios de comunicación son algunas de las instituciones sociales que influyen en la adopción de los preceptos que determinan los juicios morales. Esto quiere decir que el entorno juega un papel preponderante en el pensamiento del sujeto sobre qué está bien y qué está mal.

 Por ejemplo: una madre sale a robar porque no consigue trabajo y no tiene recursos para alimentar a sus hijos. Más allá de las implicaciones legales del caso, algunas personas pueden realizar un juicio moral que considere que el accionar de la mujer está justificado.

 Queda claro que estos juicios no siempre tienen que ver con aquellos desarrollados en un tribunal aunque, por lo general, el Poder Judicial coincide con la ética imperante en una sociedad.


El sentido común sostiene que los seres humanos tenemos un estándar moral que nunca flaquea. Sin embargo, los estudios sobre quienes cumplen tareas difíciles de digerir desde el punto de vista moral, ya sea por obligación o por necesidad económica, demuestran que los códigos morales son más flexibles de lo que se supone. La gente suele adaptar su juicio en lo que los psicólogos llaman distanciamiento moral.

 En los últimos años, se ha determinado cuáles son las técnicas psicológicas más frecuentes para lograrlo y, por primera vez, las han probado en individuos que integran el equipo de ejecución de una prisión.

 Los resultados insinúan que el juicio moral de una persona puede variar de manera rápida o lenta, inconscientemente. "Nuestra capacidad de comprometernos y «descomprometernos» con nuestros principios morales ayuda a explicar por qué se puede ser brutalmente cruel y compasivo en segundos", explicó el profesor Albert Bandura, experto en psicología de la conducta moral de la Universidad de Stanford.

Según especialistas, los códigos de conducta que surgieron para mantener las primeras sociedades humanas, como la prohibición de matar o de robar, hubieran sido psicológicamente sofocantes si los seres humanos no hubieran tenido recursos para liberarse de ellos en situaciones extremas.

 Esta capacidad innata de desconectarse moralmente dificultó a los investigadores la tarea de hallar una relación entre las convicciones declaradas de las personas y su conducta: los religiosos pueden cometer delitos sexuales, las prostitutas pueden llevar vidas ejemplares, los soldados pueden cometer atrocidades.

 Ahora, los psicólogos de Stanford demostraron que los equipos de ejecución en las cárceles tienen un nivel muy alto de distanciamiento moral y que cuanto más próximos están a una ejecución, mayor es esa distancia.

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